hoy salí tempra del ensayo. la tarde, vacía, buscando de qué llenarse. nublado afuera, pero sin afán de suéter. (no me gusta la ropa)
encontré un teléfono, marqué varias opciones. nel, sólo se fueron mis últimos siete pesos, más uno que le pedí prestado al señor que salía del baño. por una o por otra, nel. solita tenía que estar.
llegué a una casa sola. (de haberlo sabido, me hubiera ahorrado esas monedas del teléfono). me quité los zapatos. (no me gustan los zapatos). prendí la músiquita y el incienso favorito. moreno veloso, aquí cerquita. bailando la rolita que me hace feliz. empecé por lavar los trastes, siguió barrer, sacudir, trapear, ordenar los juguetes del josué, (después de jugar con el guante del hombre araña, que avienta telarañas) -como consecuencia de ésto último- sacudir otra vez, regar y platicar con las indoor- plantillas, cambiar la cortina del baño por una roja que había comprado hace mucho, lavar el baño y así y así...
empezaba a oscurecerse allá afuera y yo no quería prender lámparas. solución iluminadora: cerillos y velas.
esperaba. volteaba a ver el teléfono y apretaba los ojos y los deseos, pidiéndole que sonara. nada. solita tenía que estar.
seguía el ritual de limpieza. ahora ya me tocaba a mí. me corté el pelo. abrí el agua caliente. la tina se empezó a llenar y vespertine a oir. dos horas ahí adentro. aceite de almendras para todo el cuerpo. mis caricias huelen rico. talco de azucar morena para todo el cuerpo. y se deslizan rico.
era necesario limpiar. sacudir polvo. abrir las ventanas. estar a oscuras. ponerse a remojar. tallarse la piel y dejarla roja y calientita. cerrar los ojos por media hora. flotar. tocar cada milimetro del cuerpo.
respirando profundo y aceptando abrir la puerta, salí del baño. y ahí estaba, mi casa vacía. muda. el disco, se había terminado hacía un buen rato.
sin ropa, caminé al teléfono. me paré frente a él. y lo veía ahí. sabiendo que a través de él, escucharía en su momento (& again), justificaciones tardías. me dí la vuelta. esta vez, sin pedír nada. no, no me gusta la espera.
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