sábado, agosto 09, 2003

así estuvo:
parte I. la triste historia de la desaparición.
como a la una de la mañana, dejé mi carro afuera de la casa de un compa, porque no encontré la llave del bastón, además tenía unos cólicos horribles que no me ayudaban para nada a buscarla. después de un té de tila calientito, me dormí. salí temprano para empezar un día que yo pensaba largo. el carro no estaba. mi compa me encontró sentada en la banqueta, con cara de incredulidad y los ojos mojados.y aquí, el día se convirtió en aún más largo y burocráticamente fastidioso.
parte II. todo está en pedir.
llegué a mi casa en la noche. super aguitada. sin entender porque la vida me seguía quitando cosas que adoro. coraje, impotencia, auto-enojo por descuidada. a punto del llanto emberrichado, me entró la sensatez (ahora resulta que puedo llegar a ser sensata). respire hondo. me tragué la tan odiada por algo pasan las cosas. todo lo contrario a segundos antes, empecé a dar gracias. por mil cosas. pedí lo mejor, para mí, para los que se habían llevado el carro, para todos. ya tranquila, me dormí. cinco, diez minutos. sonó el teléfono.
es suyo un carro azul... mi carro apareció la madrugada siguiente. los muy desgraciados (para mi suerte) han de haber agarrado mi carrito para darse un rol, y luego resultó que mejor no lo querían (insisto, para mi suerte). lo recogió la grua. el gruyero (jeje) habló a mi casa, una libretita con mi nombre y teléfono, abajo del asiento, hizo el paro.

un pedote para reportarlo robado, otro más para anular el reporte. dinero y horas gastadas en trámites de tome un número y espere su turno.
no importó. mi carrito duerme en mi casa de nuevo.
suertuda la niña, no hay duda.

No hay comentarios.: