la posición esa en la que te pones a diario, es lo que te está fregando, me dice la armida, cuando pasa frente a mi cuarto. yo frente a la computadora, sentada en la cama, con una pierna doblada para que mi cabeza descanse en la rodilla, volteo a verla y dejo una mueca inconclusa que no dice nada. luego, no andes llorando, y sigue caminando.
ella lo dice por mi espalda. yo es en lo que menos pienso cuando termino de escucharla, y la pantalla del monitor pareciera más blanca y plana, como para que mi mirada se pierda allí, más fácilmente que otras noches.
me quedo inmóvil por un buen rato.
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