jueves, octubre 16, 2003

duele y en las noches no puedo dormir. duele y cada vez que me levanto de una silla me tengo que esperar como 20 segundos a que las punzadas se calmen, y que se vaya la cara de sufrimiento para empezar a caminar. duele y no puedo bailar. duele y no puedo correr. duele y no me he rasurado las piernas, ni cortado las uñas de los pies, en semanas porque no alcanzo. duele y el dolor me hace sentir más sola. duele y uso vendas y mallas y pantalones y falda porque si me da frio me duele más y se rien de mí hasta mis propios amigos (decir que no me importa, tiene sus lados de verdad). duele y tomo pastillas, tes, me pongo unguentos y aceites, pomadas. duele y a veces me tengo que estacionar porque ya no puedo meter el clucht. duele y en sólo dos semanas de no hacer ejercicio, ya empiezo a ver cambios desfavorables en mi cuerpo. duele y no me abraza, ni escucho su voz diciendo que todo va a estar bien pronto, aunque yo ya lo sepa. duele y no puedo subirme al árbol, para tomar café, comer manzanas o para enseñarle a josué la rutina de entrenamiento del hombre araña cuando vivia en el bosque (-con el lobo y paperucita? -si, ahi a la vuelta). duele y lloro. duele y me hace confiar más. duele y me hace pensar qué está causando este dolor; dicen que los dolores en las rodillas son ocasionados por sustos o recuerdos de tristezas reprimidas. duele y la armida se preocupa y lo menos que quiero es que alguien más sufra mi sufrir. duele y me entristece mucho. duele y compruebo que mi bienestar emocional está directamente relacionado con la actividad física que realizo normalmente. duele y tengo miedo. duele y tengo miedo.
- de qué?, me pregunta mi acupunturista estrella, mientras entierra la tercer agujita
- de que otra vez, lo que más quiero esté muy lejos y que duelan tanto los intentos.

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