estos días, contados en fast forward
pues acá se respira más fácil. el aire no pesa tanto, ni la memoria.
jueves feliz al bajar del avión. doy gracias, promesa cumplida. volví.
la capital. el veinticinco a medianoche. navidad olvidada completamente, mientras mochila a la espalda, buscábamos hostal. colombiano a la puerta. arriba, a la litera. dormir tranquila.
viernes la ciudad y sus recuerdos.
cambio a un hostal conocido.
camiones. montealbán tan impresionante a primeras y segundas veces. ofrendas pidiendo guía.
mucha hambre todo el día. aquí se come muy rico. en cada esquina. las tlayudas, el quesillo son lo mejor.
sabado despertar después de sueños que seguirán siendo sólo sueños. no importa. entendi(en)do.
intento de despertar a las 7. movernos a la sierra. incapaces. cambio de planes. seguimos en la ciudad.
la ciudad del mezcal. hora y media de camino. los cafres y bobbie en mis oidos. mitla. el mercado. mezcal de manzana. las calles empedradas. ella que sonríe y abraza lo inabrazable.
de noche. el zócalo y los amigos nuevos. la cerveza vestida de bolsa de papel. las despedidas que serán finales, porque aquí no se puede prometer.
domingo despierta ruido en la puerta de metal. los alemanes son rudos. las 6. no, vero, que se vaya. hierve el agua y las cascadas de las postales. subir y bajar terrenos rocosos. no meterme al agua, porque el frio me da miedo. desde hace un rato, jurado no sufrir si se puede evitar. el sol ya me cambió colores.
la central y la noticia de que el último camión a san josé del pacífico, salía a las cuatro y media. ni modo.
y entonces escribo aquí. noche sola y ciudad para mí.
espero, que ahorita, que me intente tender en la placita, no me vayan a mandar a la fregada los que venden ahí, con todo y mis collarcitos y pulseritas -tan lindas- que hice en el avión, mientras veía lo chiquito que se ve todo desde arriba.
ella, tranquila. serena.
a través de la ventana, ver los árboles correr.
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