jueves, marzo 25, 2004

encontré este textito que estaba guardado desde hace un rato.
va:


A veces parece que lo único importante fuese eso, que lo único que nos uniera fuese el deseo de confiar, que no hubiera nada importante en tus palabras, nada válido en mis sonrisas; que nada importaran los días de lluvia o las tardes de calor; que en vano nos regaláramos caricias, nuestros sueños de facturas, de café negro, de sábanas recién tendidas.
Creo que todo el mundo espera siempre un poco más, pero no dice nada, y al final acepta la insuficiencia, pero con otro nombre. Ve pasar los días.
Si allí te veía yo, con ese pasado que nunca lo fue, y así con todo, te amé. Con mis ojos hirviendo, con esta imposibilidad de saber si estoy cansada, con esta angustia de no poder decirte qué pasa porque nunca pasa nada.
Y tú, siempre impune, absuelto, sin culpa, me vas matando, me vas desgarrando con pequeñas frases sin mucho ruido, me das puñaladas con tu boca y no cargas con mi cuerpo.
A veces parece que esa fuese la única opción posible; encontrar el momento para la aventura, y luego volver a reirnos de nuestra inocencia cuando tratamos desesperadamente de perderla, de dejarla de lado, como si fuese nuestro pecado...

Matándome la simpleza de los días que me matan a mí, quemando el calor de estos cuerpos que te matan a ti.
Y si los dos morimos entonces, ese fuego no es importante. Es el único culpable.

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