martes, marzo 30, 2004

mi subconciente y yo llevamos una buena relación.
a veces lo dejo hablar por horas. hago como que no lo escucho y me quedo ahí acostada, fingiendo estar dormida. y entonces sólo llegan cientos de palabras, frases sin sentido, colores brillantes, ruidos; a correr y a estrellarse en las paredes, dentro de mi cabeza.
si en algún momento trato de interpretar los largos monólogos, recibo reclamos. se siente atacado y ya de nada sirve tratar de disculparme; yo sé que en nuestro próximo encuentro, habrá un cierto nivel de desconfianza.

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