ahorita, ahorita, que empiezo a desvestirme para meterme a la cama, te extraño.
y te imagino ahí, con los ojos cerrados, respirando profundo, aliviado.
entonces, apago la luz. camino despacio en línea recta. pongo la primera rodilla, la mano, y empiezo a gatear sobre el colchón, con cuidado de no despertarte.
me acuesto a tu lado y recorro por última vez en este día, este espacio, donde no estás,
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