viernes, mayo 30, 2003

si tuviera que guardarte en imágenes, ésta, de seguro, vendría
hora imprecisa porque el reloj está adelantado y porque no importa, pero afuera está oscuro. aquí, lejos, un foco prendido, cerca, tu cara. acostados en la alfombra. sin ropa. cansados. hablando quedito, a un ritmo más lento de lo normal, riéndonos de vez en vez, siempre volviendo a nuestro complice.
paseo mi dedo índice por tu frente, por tu nariz, pasa por tu boca y se detiene en tu mentón. luego, el común deseo de permanencia mientras mis ojos se vuelven tibios.
con los ojos cerrados, empiezas tu travesia. baja tu mano a mi espalda, dibuja mi columna y sube a la cadera, estiras el brazo para quedarte en mis muslos.
y en días favorables, tu mano no tendrá que regresar a tu cuerpo, ni yo, a mi andar.

No hay comentarios.: