viernes, agosto 22, 2003

Requiero un tiempo fuera del control y de las normas que subyugue la cultura que me ha hecho.

Requiero que el movimiento del corazón sustituya el tic-tac del reloj.

Requiero una voz que se escuche allende las palabras frías de los discursos oficiales;

requiero voces negadas, no reconocidas.

Pero sobre todo requiero un gran oído humano que supla esta cibernética relación en la que nos hemos metido.


ELÌAS DEL SOL.

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