lunes, octubre 20, 2003

pues ya está. dice la doctora que lo más probable es que sean los meniscos (ay no, los mariscos!, no, pensé yo). yo no quería que fuera eso. quería algo más leve. señorita, le están haciendo vudu, y aunque usted está muy bien protegida, y además es re buenpedo, la rodilla si fue afectada. le vamos a dar este ojo de venado para que se cuelgue y ya está, pero no. a cambio: una rodilla que no reacciona al martillito reflejero, -un, te duele?-ay si, si, siiii, un resonancia electromagnética encargada y pastillitas de 300 pesos, más consulta de 400.

el estudio, es para ver que grado de daño hay en la rodilla. si leve, terapia. si avanzado, una artroresis (cirugía, pues). y la neta, empezaré a inventarme oraciones, porque el cuerpecito ya no quiere más cuchillo.

(la aymé tiene cirugía de columna, de tabique. varios remiendos: varias puntadas arribita de la panza porque se me entrerró el manubrio de la bici por aventarme en una bajadota; otras en la rodilla por caerme andando en patines; otras arriba de la nariz, porque -en uno de los tantos campin trips de mi infancia- mi primo lanzó un carrete de hilo para pescar y mi cara estaba ahí para recibirlo; y hasta una alcancia enmedio de la cabeza, porque estando sentada arriba del pasamanos del kinder, fui blanco -otra vez-, ahora, de una piedra voladora)

la doctora buena onda y su batita que me presto para ponerme, re chistosa. la aymé envuelta en un kleenex gigante con una cintita blanca a la cintura y los calzones a la vista.

pero parece que todo bien, dentro de lo que cabe.

seguiré con la danza en stand by (aunque duela), tomando tecitos, viendo atardeceres libres en exteriores y confiando en el karma.

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